Tener repartidores propios puede reducir el costo por entrega, pero solo cuando existe suficiente volumen y concentración geográfica. Aprende a calcular el punto de equilibrio y a elegir entre flota propia, courier externo o una operación híbrida.
Cuando una tienda aumenta sus despachos, aparece una pregunta inevitable: ¿conviene seguir trabajando con un courier externo o armar un equipo de reparto propio? La respuesta depende del volumen, las zonas de entrega, el tamaño de los productos y el nivel de servicio que quieres controlar.
Una flota propia puede ser más económica, pero no basta con comparar el sueldo de un repartidor con la tarifa del courier. También debes considerar combustible, mantención, seguros, días sin operación y el tiempo que dedicarás a coordinar entregas.
Cuánto cuesta trabajar con un courier externo
Como referencia para construir un escenario, un despacho dentro de Santiago puede costar entre $2.500 y $4.500, según el peso, la distancia y la zona. El monto real dependerá de la tarifa que hayas negociado y de los recargos aplicables.
Si realizas 50 envíos diarios durante 22 días al mes, completarás 1.100 entregas. Con ese volumen, el gasto mensual sería de aproximadamente $2.750.000 a $4.950.000.
El courier transforma buena parte del costo logístico en un valor variable: si tienes menos pedidos, pagas menos. Además, no necesitas contratar repartidores ni administrar vehículos. La desventaja es que tienes menos control sobre horarios, presentación del repartidor y experiencia de entrega.
El costo real de un repartidor propio
Una operación con repartidor y vehículo propio puede costar entre $1.000.000 y $1.500.000 mensuales. Esta estimación reúne varios componentes:
- Sueldo del repartidor: entre $600.000 y $800.000 mensuales.
- Combustible o energía: entre $150.000 y $300.000 mensuales.
- Seguro del vehículo: entre $30.000 y $80.000 mensuales.
- Mantención: entre $50.000 y $200.000 mensuales en promedio.
- Tiempo destinado a asignar pedidos, supervisar entregas y resolver incidentes.
- Vacaciones, licencias, accidentes, deducibles y períodos en que el vehículo no está disponible.
También debes considerar el costo de comprar, financiar o depreciar el vehículo. Si el repartidor usa uno propio, define claramente quién paga el combustible, la mantención y los daños.
Cómo calcular el punto de equilibrio
Supongamos que el courier cobra $3.500 por envío y que tu operación propia cuesta entre $1.000.000 y $1.500.000 mensuales. Una primera aproximación consiste en dividir el costo mensual por la tarifa externa:
$1.000.000 ÷ $3.500 = 286 envíos mensuales.
$1.500.000 ÷ $3.500 = 429 envíos mensuales.
Esto sitúa el punto de referencia entre 286 y 429 envíos mensuales. Sin embargo, no significa que el despacho propio sea automáticamente conveniente desde el envío 287. La flota debe tener capacidad para atender ese volumen sin recorridos excesivos, horas extra ni nuevos vehículos.
Por ejemplo, con 600 entregas mensuales, un courier a $3.500 costaría $2.100.000. Una operación propia de $1.000.000 a $1.500.000 tendría un costo promedio de $1.667 a $2.500 por entrega. El ahorro potencial existe, pero disminuye si los domicilios están dispersos o si hay muchos intentos fallidos.
Usa tus propios datos
- Suma todos los pagos realizados por despachos externos durante los últimos tres meses.
- Divide el total por las entregas completadas para obtener tu costo promedio real.
- Cotiza el costo mensual completo de la alternativa propia.
- Calcula cuántas entregas puede completar una persona en tus zonas habituales.
- Agrega un margen para mantenciones, reemplazos e imprevistos.
Qué vehículo conviene para reparto propio
La elección del vehículo cambia tanto la capacidad como el costo de la operación.
Moto
Funciona bien con productos pequeños, entregas urgentes y sectores urbanos densos. Su costo operativo estimado es de $40 a $70 por kilómetro y puede completar entre 20 y 35 entregas diarias en una zona compacta. La capacidad habitual de un cajón trasero es de 15 a 30 kg. Sus principales limitaciones son la lluvia, la noche y los pedidos voluminosos.
Auto
Ofrece un equilibrio entre capacidad y comodidad. Puede transportar hasta unos 300 kg entre el maletero y los asientos, con un costo operativo aproximado de $80 a $130 por kilómetro. Una referencia razonable es de 15 a 25 entregas diarias. El tráfico y la búsqueda de estacionamiento pueden reducir bastante ese rendimiento.
Furgón
Es apropiado para productos grandes, rutas industriales o salidas con numerosos pedidos. Dependiendo del modelo, puede transportar entre 500 y 1.500 kg y cargar entre 30 y 60 pedidos en una salida. Su costo operativo estimado es de $120 a $200 por kilómetro. Requiere una inversión mayor y puede enfrentar restricciones de circulación o estacionamiento.
Bicicleta de carga eléctrica
Puede resultar útil en comunas densas, recorridos de hasta 8 o 10 kilómetros y entregas de menos de 25 kg. Una bicicleta de carga puede transportar hasta 150 kg, no usa bencina y evita parte del tiempo perdido buscando estacionamiento. No es adecuada para todas las pendientes, condiciones climáticas o tipos de producto.
Cuándo conviene una flota propia
El reparto propio gana sentido cuando superas aproximadamente 400 envíos mensuales en zonas cercanas, tienes pedidos frecuentes y puedes mantener ocupado al repartidor durante buena parte de la jornada. También puede ser conveniente cuando necesitas controlar horarios, presentación, manipulación del producto o trato con el cliente.
En cambio, un courier externo suele ser más conveniente con volúmenes bajos o variables, destinos dispersos y entregas fuera de tu zona principal. También evita mantener capacidad ociosa durante meses de menor demanda.
Por qué el modelo híbrido suele ser práctico
No necesitas elegir una sola modalidad. Puedes utilizar repartidores propios en las comunas donde concentras pedidos y contratar empresas de reparto para destinos alejados, aumentos estacionales o días con más demanda de la que tu equipo puede absorber.
Define reglas simples. Por ejemplo, asigna al equipo propio los pedidos ubicados dentro de un radio determinado y deriva el resto. Revisa cada mes el costo por entrega, el porcentaje de entregas completadas y la cantidad de segundos intentos. Esa información te permitirá ajustar las zonas sin depender de intuiciones.
Cómo mantener el control operativo
Sin importar quién haga la entrega, necesitas centralizar pedidos, identificar cada paquete y registrar lo ocurrido. Con Despacha puedes recibir pedidos desde plataformas de comercio electrónico, API, Excel o carga manual, generar etiquetas con código QR y organizar el seguimiento desde un panel. El repartidor escanea la etiqueta con la aplicación para Android, actualiza los estados y confirma la entrega con foto, ubicación GPS, nombre y RUT de quien recibe. El cliente recibe por correo un enlace de seguimiento en tiempo real.
El software no aporta vehículos ni repartidores: tu tienda sigue entregando con su equipo o con una empresa externa. Puedes revisar el funcionamiento del sistema y probar el plan gratuito de 20 envíos mensuales, sin tarjeta.
La decisión final
No decidas solo por la tarifa de un envío. Compara costos mensuales completos, capacidad diaria, concentración territorial y tiempo de administración. Si tienes menos de 300 entregas mensuales o una demanda inestable, el courier probablemente mantiene una ventaja práctica. Entre 300 y 400 debes calcular con cuidado. Sobre 400 entregas concentradas, una flota propia o un modelo híbrido puede generar ahorros y darte mayor control, siempre que midas la operación completa.
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Una entrega clara empieza antes de salir a ruta.
Centraliza los pedidos y pásalos a quien hará la entrega: tú, tu equipo o tu empresa de reparto. Cualquiera con la app puede escanear, actualizar estados y confirmar.
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